August Vilella es un artista de Barcelona que actualmente reside en Tokio. Su obra ha sido expuesta alrededor del mundo in ciudades como Tokio, París, Shanghai, Dubai, Amsterdam, Barcelona, Taipei, Oxford, San Francisco o Rotterdam.En 2016 ganó el premio a mejor artista en la "Tokyo International Art Fair" en Japón y en 2017 fue galardonado con el premio de artista más innovador en los "Global Art Awards de Dubai" (UAE). En 2018, en Taiwan, recibió los distinguidos premios de "International Artist Grand Prize" de Taipei y el "Chairman´s Award" en la "Art Revolution Taipei", donde su obra fue seleccionada como la mejor de entre 4.546 candidatos. Por otro parte, prestigiosas revistas como "The Global Times", "Vice", "Hi-Fructose" o "Beautiful Bizarre" se han hecho eco de su obra.

Gran parte de la razón del éxito del artista se debe a su particular método de pintura al óleo, surreal e intuitivo. Sin ningún tipo de esbozos ni ideas previas, trata de plasmar directamente su pasado y futuro mediante el subconsciente. El resultado de esta práctica da como fruto unas obras que pese a ser figurativas, mantienen una aureola onírica y un lenguaje mágico, metafórico e incluso filosófico, que invita a reflexionar al espectador. Sin embargo, el proceso creativo resulta completamente improvisado intuitivamente y, por lo tanto, involuntario, cosa que hace que únicamente se pueda desvelar el mensaje de cada cuadro cuando éste se termina. August Vilella suele comparar este proceso pictórico con el Jazz, ya que según nos explica, en el momento de elaborar sus obras pierde por completo el control sobre el pincel, entrando en un estado parecido al de la meditación. Todo este proceso no solo convierte a cada uno de sus cuadros en imágenes únicas e irrepetibles, sino también los dota de un sentido abierto, tal como él mismo nos indica: "Es justamente cuando eliminamos la voluntad del artista respecto a su creación que cada pintura se convierte en una obra del mundo y para el mundo, una obra en la que todas las personas se pueden ver reflejadas y, sobre todo, una obra con vida propia que desea ser vista, desvelada y sentida..."

Todo esto convierte a cada uno de las pinturas de August Vilella en una odiosea a las profundidades del vasto océano subjetivo el desenlace del cual siempre resulta desconocido, diferente e inesperado...